[diariodeunarubia40+] – Martes 11 de Febrero 2025 – Las cosas importantes de la vida
He llegado a este punto con algunas arrugas, muchas historias y un doctorado en «Lo que no se debe hacer» (con especialización en «Yo pensé que esta vez sí iba a salir bien»).
Pero aquí estoy, más fuerte, más sabia y con menos tolerancia a la estupidez. Porque, a estas alturas, el filtro se quedó en los 30 y la paciencia la tengo en el armario donde guardo las dietas.
No soy la misma de hace 20 años, ni falta que hace.
Las cosas importantes de la vida han cambiado con los años. Antes me preocupaba por encajar, por agradar, por no despeinarme (¡qué bonica yo!). Creía que la vida era una lista de checklists: la carrera, el trabajo perfecto, la pareja ideal, la casa siempre limpia.
Pero ahora me doy cuenta de que la verdadera «lista» incluye cosas como la paz mental, un café caliente que no tenga que recalentar tres veces, y gente que sume, no que te reste las ganas de vivir.
Y sí, ya no me callo. Lo que antes me daba miedo decir, ahora me sale solo, sin esfuerzo y con contundencia. Si una conversación no me llena, no me interesa. Si alguien no aporta, no lo invito.
He aprendido que ahorrar energía emocional también es amor propio. No soy la misma de hace 20 años, ni falta que hace. Porque esa yo de antes, aunque era más joven, no tenía la seguridad de ahora ni esta colección maravillosa de meteduras de pata que, con todo y todo, me han traído hasta aquí.
Ser feliz no es estar perfecta; es sentirme bien con quien soy: con mis errores, mis cicatrices, mis arrugas (que, por cierto, ya no las oculto) y una risa que antes escondía para no llamar la atención.
Ya no me callo. Lo que antes me daba miedo decir, ahora me sale solo
La vida me ha enseñado que lo importante no está en las opiniones ajenas, ni en un cuerpo «perfecto», ni en la versión editada de mí que creía que debía mostrar.
Lo importante está en lo que decido creer de mí misma, en lo que construyo día a día, y en saber que no tengo que cumplir con expectativas de nadie, salvo las mías.
Así que aquí sigo, con el rímel corrido, la paciencia en oferta y el corazón lleno de historias. Porque la vida sigue, y yo también. Y si a alguien le molesta esta versión auténtica, libre y un poco más directa de mí… bueno, eso ya no es problema mío.
Imagen de libre uso con atribución
Me he sentido muy identificada con este texto. Lo he pasado bastante mal por estar preocupada por encajar y gustarle a los demás, pero nunca he pensando en ponerme yo primero. Ahora tengo 46 años y estoy empezando a sentir que yo soy importante. Dicen que nunca es tarde
Claro que no es tarde Eva! Encantada de tenerte por aquí. Monica 🫶