[diariodeunarubia40+] – Jueves 13 de Febrero 2025
Nuestra propia máquina del tiempo
Siempre he creído firmemente que todos tenemos nuestra propia máquina del tiempo. No es un artefacto futurista ni un invento de la ciencia ficción, sino algo mucho más poderoso y personal.
La que nos lleva HACIA ATRÁS está hecha de RECUERDOS. Son esos instantes que nos visitan en la madrugada, el aroma de un café que nos transporta a una conversación de hace años, la canción que nos devuelve al primer amor o a la risa de quienes ya no están.
Es un viaje sin pasaporte ni boleto, pero con una intensidad capaz de hacernos sentir otra vez lo que creíamos olvidado. A veces, esta máquina del tiempo duele, porque no siempre queremos volver a ciertos momentos, pero incluso esos recuerdos nos recuerdan quiénes fuimos y por qué estamos aquí.
La que nos lleva hacia atrás está hecha de recuerdos.
La que nos lleva HACIA DELANTE son los SUEÑOS. Son la brújula que nos impulsa a levantarnos cada mañana, los mapas invisibles que dibujamos en nuestra mente, las imágenes de lo que aún no ha pasado pero que sentimos tan real como si ya existiera. Sin sueños, nuestra máquina del tiempo se detiene; sin ellos, el futuro no es más que un día tras otro sin sentido.
La que nos lleva hacia adelante son los sueños.
Ambas direcciones son necesarias. Mirar hacia atrás nos da identidad, mirar hacia adelante nos da propósito. Y en ese equilibrio, en ese ir y venir entre recuerdos y sueños, encontramos la esencia de nuestra existencia: vivir el presente con toda su intensidad, sabiendo que cada momento de hoy será un recuerdo mañana y que cada deseo que cultivamos puede convertirse en la realidad del futuro.
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